Su esposo no es su hijo

Su Esposo no es su Hijo

¿Le gusta decirle a su esposo cómo debe peinarse, vestirse o qué debe comer? ¿Con frecuencia tiende a darle órdenes? ¿Cada vez que su esposo hace algo que le pareció indebido, lo corrige inmediatamente?

Si ha respondido positivamente a una de estas preguntas, entonces déjeme decirle que está tratando a su esposo como un hijo y no como a su compañero de vida.

¿Cómo ve a su esposo? Esta es una pregunta que con frecuencia hago en los seminarios para esposas. Lastimosamente, muchas de las respuestas se acercan a esta frase: “para mí es un hijo más”. Esta afirmación es determinante a la hora de enfocarnos en la relación de pareja, ya que “tal como lo ves, es como vas a tratarlo”. Si lo ve como una persona lenta o poco proactiva, tenderá a hacer las cosas por él. Si lo ve como alguien despistado, evitará pedirle ayuda. Si lo ve demasiado mandón, tratará de mantenerlo a distancia.

Es momento de analizar su actitud. Pensar que las cosas deben hacerse siempre a su manera, puede ponerle en la posición de juez o de madre, y terminará realizando, después de cada situación, un listado de cosas por corregir o mejorar para su esposo, haciéndolo sentir constantemente evaluado e insuficiente.

Cuando esto sucede la relación inevitablemente se va desgastando, tanto que una vez un esposo mencionó: “si hubiera querido que mi esposa fuera mi mamá, mejor me hubiera quedado en casa con ella”. Aunque parezca ilusorio, incluso muchos exitosos profesionales llegan a casa a ser “regañados” por sus esposas.

No es sencillo para nosotras las mujeres, parece que queremos sobrevolar como helicóptero sobre ellos con un mensaje que nunca decimos pero que casi siempre ejercemos: “terminar de criarlos”.

Cuidado! Esto carcome su valía y su corazón, quizás al inicio él luchará por mantener su posición dentro del hogar y manifestará su malestar e incomodidad por la forma en la que usted lo trata, pero luego, con tal de evitar problemas y confrontación, se quedará callado y cederá su rol acumulando rabia, con el riesgo de explotar algún día de mala manera.

Es necesario cambiar esta actitud porque es nociva para el desarrollo personal de su esposo y para el crecimiento de la relación matrimonial. La realidad es que a nadie le gusta sentirse evaluado constantemente, eso sólo genera inseguridad, frustración y el sentimiento de no poder llegar al estándar de la persona amada. Nuestros esposos sentirán que sus decisiones nunca son acertadas y terminarán concluyendo: “mejor que lo haga ella”, “mejor que ella decida”. Entonces, lo que al inicio nos pareció muy agradable y cómodo porque éramos nosotras mismas las que tomábamos decisiones y hacíamos las cosas a nuestra manera, con el paso de los años nos aburrirá y nos cansará; es entonces cuando escucho el sentir de muchas esposas: “estoy agotada”, “todo el peso del hogar cae sobre mí”, “él es muy cómodo” y obviamente sentimos una sobrecarga física y emocional muy fuerte.

¿Qué podemos hacer para dejar de ser “la mamá” ?

  • Trate a su esposo como el adulto que es. Puede ser que alguna vez se equivoque o no haga las cosas como las está esperando, pero eso no le da el derecho de organizarlo y dirigirlo permanentemente. Él sabe lo que le conviene y lo que no; no quiero decir que su esposo no sea perfectible, sólo que la forma de animarlo a mejorar no es subrayándole sus equivocaciones o haciendo las cosas por él.
  • Fortalezcan la comunicación. Así él podrá conocer claramente su punto de vista sobre las diferentes situaciones y actuar tomando en cuenta su criterio, pero siendo él mismo el que accione. Si en algún momento no está de acuerdo con la forma o con las decisiones que está tomando, sea sabia para hacerle ver el error. Aun si se equivocó apóyelo, y luego, no en el mismo momento, hágale saber cómo juntos podrían hacerlo mejor, sin que se sienta evaluado, juzgado o criticado.
  • Sea empática. Considere que hay otras formas de pensar y de actuar diferentes a la suya y son igual de válidas. Antes de intentar corregir, analice lo que llevó a su cónyuge a actuar de una determinada manera.
  • Refuércelo positivamente cada vez que tiene un acierto. De esa manera no sólo expresa lo que no le agradó sino que refuerza lo que le gusta. Verbalice constantemente sus virtudes, hágale saber que está orgullosa de él, y que no necesita cambiarlo para amarlo.

Al desarrollar todas estas habilidades, podrá enseñarle a sus hijos con el ejemplo que la mejor manera de vivir en familia es haciendo equipo y que al igual que en el fútbol, los jugadores no se pelean en media cancha, sino que dan lo mejor de sí para meter el gol, de la misma manera en nuestro hogar, necesitamos hacer equipo para jugar el mejor partido de nuestras vidas.
Mujer, no hay nada más reconfortante que recorrer el camino junto a su esposo, déjese amar, ayudar, relájese y disfrute junto a él cada día.

Descanse en el Señor, viva la vida en abundancia que el Señor le ofrece.

El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Juan 10:10

 



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