Discipulado

El más grande visionario de todos los tiempos ha sido nuestro Señor Jesucristo, quien siendo Dios, renunció a todo privilegio movido por la compasión de redimir a la humanidad; Él sabía por qué estaba en este mundo y también sabía el tiempo con que contaba para culminar Su obra.

En el Sermón de la Montaña, el Señor Jesús enseñaba que, al edificar una casa, hay dos clases de personas: el sabio y el necio: el sabio busca un fundamento sólido para edificar, como son las piedras, y esto hace referencia a aquellas personas que permiten que su carácter sea moldeado para cumplir con su propósito divino, pero el necio edifica sobre la arena, haciendo referencia a esas personas que no son comprometidas y que hacen parte de una gran multitud.

El Señor les dijo a Sus discípulos: “Sobre esta roca edificaré mi iglesia” (Mateo 16:18), porque Él sabía que el ministerio que levantaría debía estar fundamentado en personas que estuvieran dispuestas a ser formados como verdaderos discípulos suyos. Jesús sabía que la manera efectiva de levantar un ministerio era a través de un pequeño grupo de personas, y por esa razón se enfocó en personas comunes y corrientes, sencillas, entre ellos pescadores, cobradores de impuestos y personas que pasaban desapercibidas entre las multitudes.

¿POR QUÉ JESÚS ESCOGIÓ POCAS PERSONAS? ¿POR QUÉ NO ESCOGIÓ MUCHOS MÁS?

Desde la misma creación, Dios estableció doce meses para gobernar cada año; los días son gobernados por dos periodos de doce horas cada uno; para gobernar al pueblo de Israel, estableció las doce tribus, lo que nos afirma que el número “doce” significa “gobierno”. Jesús mismo le habló a sus discípulos y les dijo: “Acaso el día no tiene doce horas?”; si lo ponemos en términos de la Visión, quiso decir: “Acaso el líder no tiene 12 discípulos?”. Así como durante el día tenemos 12 horas constantes de luz, de la misma manera el líder es luz para su generación cuando tiene su equipo de Discípulos.

Veamos juntos algunos consejos prácticos para el liderazgo de cómo establecer un equipo de discípulos conforme al corazón de Dios:

1. DEBEMOS INVERTIR EL TIEMPO NECESARIO EN SU FORMACIÓN

Jesús fue ejemplo en levantar un equipo de Discípulos, pero no lo hizo de la noche a la mañana, sino que dispuso de la totalidad de su tiempo para compartir con ellos, conocerlos a fondo y saber cuáles eran sus necesidades. Es importante supervisar si ellos están creciendo en su relación con Dios, porque deben ser personas que amen la oración y la Palabra.

En el ministerio cristiano Fundamento para la Familia contamos con muchos  materiales de Discipulado, son varios Manuales que están a disposición de pastores bajo la Cobertura.

La formación toma tiempo, porque el discipular es un trabajo continuo, pero del cual veremos un gran fruto.


2. ES IMPORTANTE TENER UN CONTACTO PERSONAL Y CONTINUO CON LOS DISCÍPULOS

El objetivo de Jesús en formar personas era que permanecieran con Él, que predicaran, sanaran enfermos y echaran fuera demonios; por eso, la base de este equipo estaba en el contacto personal, porque de esa manera Él podría corregirlos y orientarlos en todas las áreas de sus vidas.


3. ESCOGER PERSONAS CON UN ESPÍRITU FIEL

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” (2 Timoteo 2:2).

Es importante enfocarnos en ganar personas que tengan un corazón fiel, que sean diligentes, esforzados y enfocados en el servicio a Dios. Un discípulo fiel es el que oye y obedece, no argumenta contra su líder, y de esa manera el Señor les lleva a otro nivel de conquista.


4. LIDERAR CON AMOR

Debemos aprender a ser paciente con nuestros discípulos y enseñarles en amor. Nunca el líder puede enseñorearse de sus discípulos, mas constantemente debe motivarlos con la Palabra y el consejo preciso.

Jesús, quien es la esencia de la sabiduría divina, necesitó formar doce hombres y reproducir Su carácter en cada uno de ellos; del mismo modo nosotros, si queremos un liderazgo que perdure por varias generaciones, debemos seguir las mismas pisadas del Maestro.


SI USTED CREE QUE DIOS LO LLAMÓ PARA FORMAR DISCÍPULOS Y LLEVARLOS A OTRO NIVEL, ESTOY SEGURO QUE EL SEÑOR LE LLENARÁ DE GRACIA, UNCIÓN Y PODER DEL ESPÍRITU SANTO PARA LLEVAR A CABO ESTA GRAN OBRA.

PERMÍTANOS APOYARLE EN ESTE MINISTERIO.

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