Escuelas cristianas

Asesoramos centros educativos y escuelas cristianas

¿Qué es una escuela Cristiana?

Una escuela Cristiana está basada en el principio fundamental que Dios es Creador, Señor y Maestro; y la filosofía básica de que Él ha dado a la humanidad Su Libro, la Biblia, para que vivan conforme a ella. Toda la vida debe ser gobernada por Su Palabra como lo dice esta verdad:

«Me temo que las escuelas resultarán ser las grandes puertas del infierno a menos que diligentemente trabajemos en explicar las Sagradas Escrituras, grabándolas en los corazones de la juventud. Yo aconsejo que nadie ponga a su hijo donde las Escrituras no reinen de manera suprema. Cada institución en la que los hombres no están ocupados cada vez más en la Palabra de Dios llegarán a ser corruptos.»

—Martin Luther

Las Escrituras, la Palabra de Dios, debe ser enseñada a los niños como lo muestra Deuteronomio 6:4-12, el Gran Mandamiento. La Biblia es la guía para la fe y práctica de uno inculcando los principios de la Palabra de Dios en los corazones y mentes.

Todas las materias académicas son enseñadas desde una perspectiva Bíblica, desde el punto de vista cristiano.

No es una preferencia, es una convicción. Sin dicotomías, no hay una división entre lo secular y lo santo, no podemos dividir la educación de la iglesia, pues para los cristianos, toda la vida es sagrada, todas las materias académicas son sagradas –Dios las creo. Deben ser presentadas desde el punto de vista Bíblico. Por estas razones una escuela cristiana no es una buena opción, es una verdadera convicción, pues Dios es Creador de todas las cosas, la vida es sagrada y daremos cuenta de ella; el mandato de Dios es arraigar las Escrituras en el corazón y mente de los niños y no hay otra alternativa más que hacer lo que Dios dice.

Las escuelas cristianas cooperan con padres y madres en la formación integral de sus hijos.

En esta sociedad moderna y cambiante los padres y madres, primeramente, deben de enfocarse en equipar a sus hijos con las herramientas necesarias para afrontar una sociedad que aunque esté llena sorpresas, emociones y retos, probablemente les traerá dificultades, desilusiones, así como exigencias irracionales.

En este sentido, los padres y madres deben de tomar en cuenta que la formación espiritual y la adquisición de valores constituyen, en los hijos e hijas, un beneficio fundamental para sus vidas. Además, el afecto debe ser una constante, ya que la seguridad emocional en los y las adolescentes depende en gran manera de la continua interacción con sus progenitores. Aspectos que marcarán la pauta para afrontar mejor su etapa adolescente.

Nuestro trabajo de Consultoría promueve la educación escolar cristiana y provee capacitación y recursos a escuelas y educadores a fin de:

Fortalecer escuelas cristianas y equipar a sus educadores alrededor del mundo para que puedan preparar académicamente a sus estudiantes e inspirarles a ser fieles seguidores de Jesucristo.

Dando como resultado:
• Escuelas bíblicamente fundamentadas, académicamente rigurosas, socialmente comprometidas, culturalmente relevantes y que contribuyen al bien común a través de la enseñanza y el aprendizaje eficaces; y
• Educadores que incorporan y reflejan una cosmovisión bíblica, discipulan con una enseñanza transformacional, y se comprometen con su crecimiento personal y profesional.

El Futuro de la educación escolar cristiana se enfrenta a Cambios recurrentes, como la rápida innovación tecnológica, cambios en la estructura familiar y la diversificación de las escuelas, han impactado la educación.

Todo el mundo sabe que el sistema actual no está logrando que los estudiantes graduados estén preparados para las demandas del siglo veintiuno. La revolución ‘Gutenberg a Google’ ha generado una tormenta perfecta de descontento, disfunción y desconexión en nuestro sistema tradicional de educación.

Las escuelas cristianas también se enfrentan a una cultura cada vez más laica y hostil al cristianismo y la cosmovisión bíblica. Los cambios culturales han dado como resultado no solo cambios en los valores y comportamientos en áreas como la moral, familia, identidad de género y sexualidad, sino también el cuestionamiento sistémico de la existencia de la verdad y concepto de la realidad.

Los pensadores y escritores cristianos contemporáneos consideran cuidadosamente la respuesta óptima a la cultura, que va desde el aislamiento hasta el compromiso, los educadores de la escuela cristiana sienten una tremenda presión de tiempo y responsabilidad por preparar a los estudiantes de hoy mientras todavía se llama ”hoy” (Heb 3:13).

Este panorama más amplio ha dejado a los educadores cristianos haciéndose preguntas para las cuales no hay respuestas fáciles:

  • ¿Cómo debe ser la enseñanza y el aprendizaje en la sociedad contemporánea, ya que los educadores y estudiantes de hoy sirven al propósito de Dios en su propia generación? (Hch 13:36)
  • ¿Qué conocimientos y habilidades necesitan los estudiantes de hoy para ser sal y luz en una sociedad cada vez más secular, globalmente interdependiente y que cambia rápidamente?
  • ¿Cómo debería ser una escuela cristiana (tanto físicamente como en su programa) dado el crecimiento exponencial del aprendizaje en línea y personalizado?
  • ¿Cómo pueden las escuelas cristianas seguir siendo relevantes y ágiles en un mercado educativo altamente competitivo, y qué acciones deben tomar para alcanzar sostenibilidad y madurez organizacional?

Estas interrogantes deben ser respondidas si esperamos algún futuro para las escuelas cristianas. Para hacerlo, los educadores cristianos debemos depender de las riquezas del pleno entendimiento, sabiduría y conocimiento que tenemos en Cristo (Col 2:2, 3).

El momento educativo actual, tan desorientador y desequilibrante como es, puede proporcionar una oportunidad perfecta para reformar la educación cristiana. Ahora es el momento de preguntar cómo las escuelas cristianas pueden convertirse en instituciones académicas de primer orden y, al mismo tiempo, fomentar de manera creativa los compromisos de fe para los que fueron creadas.

Esta nueva visión debe romper la falsa dicotomía entre enseñanza y formación, y al hacerlo, preparar a los estudiantes para que no solo aprendan acerca de Dios, sino que experimentan activamente Su amor  y lo amen. Debe centrarse en el aprendizaje de los estudiantes y emplear los mejores métodos pedagógicos, con fundamento en la Biblia y en la persona de Cristo, preparando a esta generación de estudiantes “para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que Le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios.” (Col 1:10 NBLH)

En las Escrituras está claro que, si bien no somos de este mundo, somos enviados aquí con un propósito (Juan 17:13-16). Dios llama a su pueblo a estar fielmente presentes. La pregunta es ¿cómo se ve nuestra presencia fiel en la cultura de hoy?  Los educadores cristianos deben discernir lo que Dios está haciendo en esta generación (Isaías 43:18-19), para encontrar formas de tener un impacto más profundo y eficaz en sus vidas.

Al igual que José y Daniel, quienes se comprometieron con los problemas apremiantes de la sociedad en la que se encontraban y sus acciones tuvieron un efecto eterno en sociedades enteras, Dios nos ayudará a lograr lo mismo en el tiempo actual con la nueva generación.

Ayudamos a escuelas a mejorar
Dr. Héctor Salinas Ayala  –  hectorsali@yahoo.es
+52 8117 458808   –   facebook.com/hector.salinas.ayala

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